La virtud de la enseñanza

enero 17, 2019

Texto y fotos: Thays Roque Arce

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Este miércoles concluyó en el Anfiteatro Varona de la colina universitaria, la segunda edición del Festival La Clase, que busca incentivar y fortalecer el movimiento estudiantil de alumnos ayudantes.

En esta ocasión fueron reconocidos los estudiantes destacados de la Casa de Altos Estudios habanera, de un total de más de 40 jóvenes participantes.

Minutos antes de la entrega de los reconocimientos a las ponencias más relevantes y destacadas, el Historiador de la Ciudad, el Doctor Eusebio Leal Spengler, intercambió con los presentes sobre la preparación de las jóvenes generaciones que asumen hoy los retos de la enseñanza, sobre la ilustre tradición de pedagogos cubanos que han de ser punto de referencia para estos, incluso, conversó sobre las mediaciones que una institución como la UH ha de significar en sus estudiantes y claustro.

“Están ustedes en un tiempo docente en el que cada uno se encuentra inmerso en sus facultades, pero en el que sin dudas deciden resueltamente sobre su futuro. (…) Y en ese proceso están ustedes en el ejercicio del trabajo docente, y especialmente aquel que tiene que ver con la enseñanza a través de la palabra, que hoy está enriquecida con el uso de medios indispensables para una sociedad de la información”.

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“De esa forma, podría pensarse que la palabra vuela, como diría el antiguo proverbio del latín, y solo es lo escrito lo que queda en la memoria de los alumnos. Como experiencia personal les diré que todo el que imparte una clase, pronuncia un discurso o se dirige a un público, tiene tres cuestiones ante sí: la primera es romper la propia timidez que por lo general tienen aún los más aplomados; en segundo, lograr el silencio, la atención de la audiencia, para lo cual hay que tener un dominio de la persuasión. Este debe ser el primer paso antes de establecer una verdadera comunicación y complicidad entre el que explica, y el que escucha”, reveló el también Doctor Honoris Causa de la universidad habanera.

La tercera cuestión es “el tema de fondo de la clase, que estriba en aquel principio de que nadie da lo que no tiene. Para uno poder transmitir a otros necesita poseer el conocimiento. Cuando se tiene conocimiento y se comparte, se multiplica”, aseveró.

El también Maestro de Juventudes, distinción concedida por la Asociación Hermanos Saíz, se refirió a las fuentes vivas y documentales como nichos importantes del conocimiento, que debe expandirse sin importar la temática, si es en el campo de las artes o las ciencias, pues deben ser la información y el estudio dos constantes  en aquellos que al final deben compartir el conocimiento. “Si no hay una riqueza de noticias es imposible hacer un juicio acertado”.

“Por eso el debate que ustedes han realizado, desde sus distintas disciplinas, es tan importante.  Se han ejercitado, primero, en el pensar, como se refiere a la palabra tantas veces citada del insigne Varela, “el que nos enseñó el pensar”. (…) El pensar significa razonar, y antes de hablar hay que razonar. Si no hay razón, entonces quedamos desconcertados ante el discurso no escrito, ante la palabra hueca. Lo más útil es enseñar a pensar y a razonar”, dijo refiriéndose a las motivaciones del Festival La Clase, que incentiva en los alumnos ayudantes de las facultades, en este caso, de la UH, a preparar e impartir clases relacionadas con su ayudantía, atendiendo a la metodología y a formas nuevas de llegar a los alumnos.

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“Las notas brillantes no son lo único importante. Hay quien puede tenerlas, pero más significativa es la aprobación que otorga la universidad más allá del papel y el título: los saberes”. Así llamo Leal Spengler a “abrazar lo que han aprendido en esta institución”.

“Cuando se habla de la Universidad de La Habana, es interesante verla desde el punto de vista patrimonial, por ejemplo, los edificios de este campus; pero lo más importante es lo que ha ocurrido aquí. Entonces entramos en el elemento, hoy tan defendido, de los valores inmateriales, intangibles. La Casa de Altos Estudios es un punto de partida donde algunos de sus estudiantes echaron las primeras raíces, y vuelven años después. La Universidad de las ciencias y las humanidades”, expresó del hogar del Alma Máter, en un contexto en que aún se celebran la superación de los 290 años de su fundación.

“La escuela cubana de pedagogía tiene en Enrique José Varona el símbolo de la evolución del pensamiento cubano. Cuando entro siempre en este recinto, me emociona ver su bello monumento en el patio interior (dijo refiriéndose al edificio donde se realizó el encuentro, y que lleva el nombre del insigne educador), convertido en adalid y símbolo de la juventud cubana en los tiempos arduos que le tocó vivir”.

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“Lo que no evoluciona perece. Pensar, transformar, cambiar, ese es el discurso. Y para eso es este foro, lo que ustedes han hecho”, exhortó el Presidente de la Red de Oficinas del Historiador y el Conservador de las ciudades cubanas.

“Recibirán un premio absoluto que lleva el nombre del santo de los cubanos, Félix Varela. Cuando entramos al Aula Magna está allí, porque su pensamiento en pos de la libertad, por la abolición de la esclavitud, por la solidaridad con los pueblos de América Latina, lo llevó al rechazo, a la condena, incluso, de la propia Iglesia. Está en el recinto universitario como el gran maestro que fue”, como deben ser los educadores según el Historiador: “sencillos en el actuar, modestos en el sentir”.

Para concluir, el Doctor Leal llamó a los jóvenes presentes a despojarse, como intelectuales, hombres y mujeres de pensamiento, de tres males. En primer lugar de la ingratitud. “Somos lo que aprendimos en los libros y de aquellos que los escribieron, el retrato de nuestros profesores, pero a la vez, debemos ser una creación nueva no una repetición de ellos”. En segundo lugar, “no envidiar el ingenio de otros, y la imitación. Ser creadores propios”.

“El último es para mí, evitar todas las vanidades, estas nos perderían creyendo que somos los mejores. Debemos ser algo más”.

“Traten de tomar de las palabras siempre el espíritu, teniendo en cuenta que estas mueren, las obras permanecen”.

Al concluir el Historiador de la Ciudad de La Habana su alocución, Norma Barrios Fernández, Vicerrectora Docente de la Universidad de La Habana, expresó gran nivel de satisfacción por las presentaciones de los alumnos ayudantes, “un estímulo para perfeccionar, para elevar el nivel de preparación de estos como cantera que son de futuros profesores, cada uno en su temática”.

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La entrega de las distinciones se realizó por parte de los miembros de la Federación Estudiantil Universitaria de la UH, quienes reconocieron de acuerdo a cada comisión de trabajo (Ciencias Naturales, Sociales y Humanísticas, Derecho y Sociedad, etc.) en las categorías Relevante, Destacado, y con la entrega de menciones.

En el marco del aniversario 230 del natalicio de Félix Varela, el Festival La Clase otorgó un premio especial con el nombre de dicho político y sacerdote cubano. Y que recayó en el joven David Machado, de la Facultad de Física, entre todas las propuestas de las diferentes comisiones de trabajo.

Fortalecer el movimiento de los alumnos ayudantes es la principal meta del Festival La Clase, organizado por la FEU de la Universidad de La Habana para fortalecer el eslabón de la pedagogía donde está la continuidad, y la seguridad, de que la Universidad de La Habana, camino a sus tres siglos de fundada, siga siendo una institución de excelencia.

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