Fidel: un revolucionario todo el tiempo

diciembre 5, 2017

Por: Yoel Lugones Vázquez

 

48af94a0535fb1851454f75698caa012_L

 

Un nuevo número de la revista “Política internacional” dedicado al Comandante Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, fue presentado este lunes en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) por el Doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana.

Fue más una que una presentación el encuentro. Entre remembranzas, anécdotas, vivencias y, sobre todo, desde el respeto, admiración y cariño que profesan todos los cubanos a un hombre que vivió por y para su patria, transcurrió la tarde. Recuerdos que fueron más que tristezas; evocaciones que nos devolvieron no solo al guía sino al hombre, al ser humano que demostraba en su accionar, en su día a día, que la grandeza radica en toda una vida entregada a ideales y convicciones certeros y justos.

Entre los presentes el Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo, trabajadores y miembros del Ministerio de Relaciones Exteriores y estudiantes del ISRI.

2_000000

Leal comenzó evocando la semilla que fue germinando en una familia de sólidos principios y que fue inculcando en el Comandante esas firmes ideas que defendería durante su existencia. La niñez, la juventud, sus momentos de estudiante en la Universidad de La Habana – donde como él mismo afirmara se hizo revolucionario – fueron recorridos sucinta pero intensamente por el Historiador.

Sin dudas, Fidel es una personalidad subyugante. Ahí está su historia, lo que significa para nuestra nación; pero además está su solidez humana, su grandeza. Todo eso y más se nos devolvía en cada palabra de Leal, en cada narración, donde era recurrente los momentos compartidos y las enseñanzas que, no a propósito, siempre dejaba Fidel en las conversaciones y en los instantes compartidos con él.

body_fidel-castro_1

Como apuntó Leal, a Fidel le interesaba todos los aspectos de las cosas. Su avidez de conocimiento y sabiduría era insaciable. No se podía improvisar delante de él en temas sin fundamento.

Asimismo, recordó aspectos que a veces no nos parecen importantes, pero que hablan y nos develan facetas de nuestro Comandante. Por ejemplo, algo tan sencillo: Fidel era un hombre muy pulcro y llamaba mucho la atención en él sus manos firmes pero cuidadas. No fortuitamente, recordó Leal, el Pintor de Iberoamérica, Oswaldo Guayasamín, escogió esta parte de su cuerpo para plasmarlas en un lienzo.

“Fidel era un revolucionario todo el tiempo – sentenció el Historiador –. Esto sería un lugar común. Sin embargo, es verdad y tenía el concepto epocal. Sabía qué se podía hacer en cada tiempo. Por eso cuando expresa el concepto «Revolución», vemos la sorprendente afirmación: cambiar todo lo que debe ser cambiado. No le pone límites al cambio. Esto se puede explicar todavía en la total conceptualización: principios, verdad, solidaridad, internacionalismo. Todo esto es su concepto de Socialismo”.

8_000000

Para Leal, Fidel poseía la mayor cultura política y tenía tres fuentes fundamentales en su formación: la de su familia, la formación cristiana que recibió en el colegio, y su formación martiana y marxista-leninista: “De las tres cosas sacó un resultado tan original que fue útil para la prédica revolucionaria”.

“Fidel era un hombre extraordinario, en el sentido real de la palabra; alguien que es capaz de hacer lo que él hizo. Fue capaz de conducir la victoria de un pequeño ejército contra otro poderoso (…) Él alcanzó la victoria y también el poder, porque lo más importante para un revolucionario es el poder político ya que solo desde allí se puede cambiar la sociedad y la historia. Él la cambió e inscribió el nombre de Cuba en el mapa mundial y, además de todo eso, impuso el respeto a Cuba del más poderoso adversario de la tierra, del más grande enemigo, del imperio más poderoso que jamás existió, más aún que el imperio romano”, sentenció el Historiador.

“Como dice la bella canción de Raúl Torres, no hay un solo altar sin una luz para él en estos días, y el caballo marcha descabalgado porque solamente había un jinete de su talla para él”, concluyó Leal.

CubaCulturaEusebio Leal SpenglerFidel Castro RuzISRIPublicaciones

Compartir

  • imagen
  • imagen
  • imagen
  • imagen
Historiador de la Ciudad de La Habana 2011
Desarrollado con: WordPress | RSS
Válido con: HTML | CSS