Eusebio: Leal a su tiempo

febrero 3, 2018

Redacción Habana Radio / Fotos: Alexis Rodríguez

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“Somos partícipes de los grandes desafíos y de los grandes momentos” fue una de las sentencias del Doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, al recorrer con su acostumbrada sabiduría y vibrante elocuencia momentos y figuras trascendentales en su vida y obra, en un panel que le rindió homenaje y reunió a personalidades de la cultura cubana como Ana Cairo Ballester, Eduardo Torres Cuevas, Félix Julio Alfonso y Araceli García Carranza, celebrado este sábado 3 de febrero en la sala Nicolás Guillén de la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, con la asistencia del Ministro de Cultura Abel Prieto Jiménez; Juan Rodríguez Cabrera, Director del Instituto Cubano del Libro; Miguel Barnet, Presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, trabajadores de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y destacados intelectuales cubanos.

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Como un lector insaciable, amante de los libros, cristiano, patriota militante, hijo de su tiempo, se autodefinió Leal, quien ha vivido una época intensa y fecunda que comenzó para él en 1959, cuando inició el proceso de cambios revolucionarios, renovador en todos los ámbitos de la sociedad cubana.

Momento muy emotivo fue cuando recordó a su madre, quien fue la que siempre le decía: “estudia para que llegues a ser alguien”. A ella le debe todo lo que es y su constancia y entrega. También rememoró a grandes intelectuales de la Isla que le apoyaron durante toda su vida, en especial su relación con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Y es que una de sus grandes verdades siempre ha sido: “Iré a donde la marea de la Revolución me lleve. La marea me llevó en su gesta”.

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Una vida intensa, con obstáculos en el camino, con grandes alegrías en otros; así ha sido la existencia de Eusebio Leal, y así lo reconoció. Afirmó que ojalá la vida fuera más larga para darle la oportunidad de hacer más y más, porque lo que ha hecho hasta el momento le parece poco. Pero a través de una anécdota resumió que todo no ha sido vano. Hace algunos días, caminando por una plaza de La Habana Vieja, se le acercó un padre con su pequeño hijo para que este último lo saludara. Leal le preguntó: “¿Y qué quieres ser cuando seas grande?”. Y el niño respondió: “Yo, historiador”.

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“Es por eso que Eusebio Leal es una figura que yo he animado y que resucita siempre. Lo hicieron los historiadores precedentes, lo hizo el Doctor Roig. Me tocó a mí, le tocará a otros. Vendrán con otros nombres (…) Lo que hemos sembrado y lo que hemos hecho, debemos esperar con fe que fructifique en las nuevas generaciones”, concluyó.

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En el inicio del Coloquio, la bibliógrafa Araceli García-Carranza afirmó que el Historiador es “orgullo de este pueblo, alguien que ha recorrido las calles desde 1959, cuando apenas había cumplido 17 años”. Pero en aquel entonces soñaba desde ya con la restauración, algo que logró y sigue logrando con creces.

Según la estudiosa, es imposible enumerar las batallas que ha librado Leal a lo largo de toda su vida. Mencionó que una de las más recientes tuvo un final feliz: que Cuba posea la escultura ecuestre de nuestro José Martí, de la autoría de la norteamericana Anna Hyatt Huntington, inaugurado el pasado 28 de enero, gracias a la “gestión de gladiador en la que perseveró durante más de 20 años”.

“Realizar el repertorio bibliográfico de Leal – apuntó García-Carranza – ha sido una realización profesional y una satisfacción personal, porque mostramos y demostramos que el Historiador no es solamente Héroe del Trabajo de la República de Cuba, un cubano que ha merecido innumerables premios, condecoraciones y Doctorados Honoris Causa, sino que es y ha sido el descubridor y redescubridor, cada día y durante años, de su Habana, nuestra Habana; nos ha enseñado a conocerla. Merece por siempre el reconocimiento de su pueblo porque ha consagrado su vida a la defensa de los valores que identifican a la nación cubana”.

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El Doctor Félix Julio Alfonso, durante su intervención, avaló la ardua labor que ha llevado a cabo la Oficina del Historiador de la Ciudad, que tiene ochenta años de creada y cincuenta bajo la tutela de Eusebio Leal. Programas educativos y culturales reconocidos internacionalmente como los proyectos Aulas Museos o Rutas y Andares en los meses de verano; obras de un gran impacto y beneficios comunitarios y patrimoniales como la rehabilitación de las calles Tacón, Amargura y Teniente Rey; el proyecto del Castillo de la Real Fuerza – hoy Museo Naval y de la Arqueología Submarina –; la excavación de las Murallas de Mar; la actual Casa de la Poesía y Liceo Artístico y Literario de La Habana, entre tantas y tantas otras obras, fueron mencionados. La más próxima: la apertura de nuevas salas en el Capitolio Nacional.

Igualmente, hizo un recorrido por la obra publicada del también director de la Red Nacional de Ciudades Patrimoniales de Cuba, entre los cuales están Regresar en el tiempo, Verba Volant, Poesía y palabra, La luz en el espejo, Para no olvidar (3 tomos), Patria amada, Hijo de mi tiempo y Aeterna sapientia – algunos de ellos presentados al finalizar el Coloquio –, así como su papel como comunicador en programas televisivos y radiales. Entre sus aportes mayores citó la fundación del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana y la refundación de la Academia de Historia de Cuba.

Alfonso recordó la profunda devoción a Roig por parte de Leal, la cual ha sido permanente y sincera, y de él ha dicho: “Sin el legado es imposible hacer, por lo menos para mí, absolutamente nada. Roig es y será siempre el eterno y carismático Historiador de la Ciudad de La Habana. Sin Emilio Roig no existiría Eusebio Leal. Hemos contribuido como un grano de arena a levantar el pedestal de su monumento”.

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“Leal es hijo legítimo de Fidel”, dijo la doctora Ana Cairo, y lo consideró gran ejemplo del humanismo revolucionario en Cuba – “que tenemos que defender a capa y espada frente a modelos que están hablando de una intelectualidad que niega los mejores valores de una larga historia” –; tradición que tuvo a figuras cimeras como Carlos Manuel de Céspedes, Pedro Figueredo, entre otros. Al tiempo, la catedrática elogió su audacia para hacer, polemizar, acceder a nuevos saberes, socializar sus conocimientos, escuchar a las personas y conmoverse con sus necesidades espirituales.

Reveló para muchos cómo la Oficina del Historiador, en ese momento liderada por el Doctor Emilio Roig de Leuchsenring, fue la gestora y creadora de las Ferias del Libro, con aquellos primeros atisbos del evento que se realizaban en el Parque Central. Por tanto, Leal, como buen sucesor de su maestro, ha sabido estimular el hábito de lectura en las nuevas y futuras generaciones.

“Leal es un ejemplo de las mejores virtudes ‒ consideró ‒, representante de una generación que se formó de manera autodidacta, pero cuyo origen humilde no propició la marginalidad, dos aspectos que en la actualidad se quieren mostrar asociados, y que en su caso evidencian que se puede ser pobre y tener educación, civismo y cultura”.

Cairo Ballester recordó cómo el Historiador ha sido una figura de pueblo, siempre cercana a la gente, a sus solicitudes, inquietudes: “Ese es el mejor humanista, el verdadero humanista revolucionario, el que tiene siempre cercano a su pueblo, heredero de una tradición de hombres autodidactas, que han sido grandes intelectuales a lo largo de la historia de Cuba como Juan Gualberto Gómez, que partieron de los hogares más humildes”.

Idea defendida en más de una ocasión por la catedrática y esencial en nuestros días: la educación y la familia son esenciales en el devenir de un ser humano. El Historiador, como otros grandes cubanos – insistió – es ejemplo de esto. “Por tanto, Leal debe seguir siendo un paradigma de la sociedad cubana”, concluyó.

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“Mi generación siente orgullo de haber acompañado a Eusebio”, expresó Eduardo Torres Cuevas, director de la Biblioteca Nacional José Martí, al reconocer la visión patriótica y martiana de Leal en esa unión dulcísima y consoladora de amor y esperanza para la patria, mediante la cual su visión integradora ha realizado transformaciones realmente útiles para el país.

Expresó que la proyección de Leal no ha sido la del aldeano vanidoso sino la de reconocer los valores universales de La Habana antigua, una ciudad que ama intensamente y ha hecho rejuvenecer gracias a su incansable labor.

“Yo creo que Leal – repitiendo una frase también de Martí – fue realmente uno de los hombres más reales y útiles de nuestra época (…) Entender la realidad y trabajar para cambiar lo que tiene que ser cambiado de esa realidad; y al mismo tiempo la utilidad de la obra, la utilidad de la virtud. Y eso le exigió a él – lo cual le era natural en él –, una ética profesional y humana que estuvo en toda su obra. Me sería difícil poder hablar fragmentadamente de la obra de Leal. De un modo u otro, su obra abarcó un amplio campo, y yo diría que esa amplitud responde a una utilidad de visión de lo que había que hacer y de cómo hacerlo, cómo producir transformaciones realmente útiles y esa utilidad no pragmática. Estamos hablando de una utilidad que se remonta fundamentalmente a los valores”, aseveró Torres Cuevas.

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En el homenaje, la Asociación Cubana de Bibliotecarios distinguió al Historiador de la Ciudad con el Sello Honorífico Antonio Bachiller y Morales.

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