Emilio Roig: el infante terrible de su generación

agosto 22, 2014

Por: Maydelis Gómez Samón

Este sábado se cumplen 125 años del natalicio de Emilio Roig de Leuchsering, a quien el Dr. Eusebio Leal calificara hoy “como el infante terrible de su generación”, durante el homenaje hecho en el Palacio de Lombillo, un lugar ligado a la memoria y a la historia porque por muchos años fue la sede de la oficina del primer Historiador de La Habana.

Foto Alexis Rodríguez / Habana Radio

Foto Alexis Rodríguez / Habana Radio

En víspera de ese onomástico, como cada año desde 1967, trabajadores de la Oficina del Historiador rindieron tributo a Emilito -como le decían sus amigos- un hombre que nació un 23 de agosto de 1989 en la calle Acosta en el habanero barrio de Belén.

El actual Historiador de La Habana se refirió a su predecesor como un hombre apasionado y erudito “que fue abogado por una exigencia familiar, pero que amó el periodismo y lo cultivó amorosamente hasta el final. Fue un orador de tribuna, pero se convenció de que la palabra era movilizadora, útil, capaz de conmover piedras; pero que había que dejar impreso y en la estampa el pensamiento. Por eso el sistema de publicaciones de la Oficina del Historiador”.

A pesar de los avatares de su época, el Dr. Roig logró publicar desde 1935 los Cuadernos de Historia Habanera, obras claras, sencillas y de distribución gratuita sobre temas históricos diversos que apareció ininterrumpidamente hasta 1962 en volúmenes de 80 a 200 páginas. Asimismo, fundó la Biblioteca Histórica Cubana y Americana, donde brindó a los lectores todos sus libros y los de sus amigos, de esta forma los intelectuales por primera vez en la historia, ponían sus bibliotecas privadas al servicio público.

Tampoco podemos obviar que fue ese hombre jovial que siempre pensaba en la educación de las nuevas generaciones quien tuvo la iniciativa de que se publicaran en 1932 la primera edición cubana de la Edad de Oro, obra que apareció por vez primera en el mismo año de su nacimiento 1889.

Sin dudas fue un hombre consciente de su papel y de lo que él podía significar para la historia de Cuba, pero no desde el punto de vista personal, sino como puente para la historia de nuestro país.

En numerosas ocasiones hemos escuchado al actual Historiador de La Habana expresar que el objetivo de la OHC no es formar élites, sino vanguardia. Un pensamiento que también bebe de Roig porque él fue, al decir de Leal “un fundador y un creador de ideas que se cuenta de la importancia de crear y fortalecer las instituciones”, por eso en la Oficina vemos esos museos que sirven como aulas, las bibliotecas públicas, la editorial Boloña, los programas de atención a niños, adolescentes y adultos mayores, las Rutas y Andares, los medios de prensa y otros tantos proyectos que se ejecutan en la zona más vetusta de la capital, los cuales no habrían sido posibles sin la inspiración intelectual de Roig.

Emilio Roig nació unos meses después de inaugurada la Torre Eiffel en Francia, quizás por eso desde muy temprano colocó una miniatura de este símbolo de la modernidad en su escritorio. Y precisamente esa torre se puede apreciar en la muestra «Emilio Roig de Leuchsering “eterno y paradigmático” Historiador de La Habana» que quedó inaugurada este viernes en una de las galerías del Palacio de Lombillo.

La exposición pretende mostrar un Emilio Roig vigente a través de fotografías, documentos y publicaciones autógrafas, así como emprender un recorrido por su infancia a través de recuerdos del colegio, sus cuadernos escolares o su primer libro leído. También se exhiben testimonios de su vida íntima, las cartas a su hermana monja, las epístolas de su madre o el decálogo que le hiciera su padre, la cual nos revela más admiración y respeto por este cubano sencillo y humano.

Asimismo se pueden apreciar libros que les dedicaran personalidades como Julio Antonio Mella, Fidel Castro, Juan Marinello, Francisco González, Antonio Núñez Jiménez, Fernando Portuondo, entre otros muchos, los cuales evidencian el afecto y respeto que por él sentían estas figuras.

125 años han pasado desde que naciera este hombre, defensor del patrimonio, historiador y maestro de historiadores, activista y creador, periodista y soñador empedernido que con su vida y su obra hizo despertar la conciencia revolucionaria moderna en Cuba. Por eso Leal instó a sus colaboradores a continuar este legado, “que guarden, que cuiden, que enseñen al niño desde pequeño a coleccionar sellos, a interesarse por los raros caracoles, por las mariposas, por las flores del campo, por la historia de su país, por la historia de la humanidad. Que sepan, como él quiso ser, buenos y generosos. Precisamente por eso es que ha prevalecido más allá de la muerte y del olvidó”, concluyó el Historiador.

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