La Habana, orgullo nacional

noviembre 23, 2011

Por: Eusebio Leal Spengler

Ceremonia de celebración por los 492 años de la Ciudad

Hoy día la situación de la ciudad mueve a una profunda preocupación. Quiere decir, La Habana muestra ya las señales, como conjunto urbano y edificado, de una gran fatiga. Hay municipios completos como 10 de Octubre, como el Cerro, como Centro Habana, gran parte de la Habana Vieja, el Vedado, donde se ven los estragos del tiempo y también de una necesidad de una política para la ciudad.
Yo creo que nosotros hemos trabajado, y debo decirlo con mucha modestia, –y voy a hablar aquí no a nombre de la institución sino en el mío como historiador, pero también como ciudadano nacido aquí, en esta ciudad capital– puedo decir que mi orgullo habanero es un orgullo cubano. Si me nombran mañana para Baracoa, no lo quiero, porque allí está el más brillante, que es Hartman; o me nombran para Camagüey, que sería un gran honor, pero allí está José; o me nombran para Cienfuegos, allá está Irán; entonces no me van a nombrar para ningún lado, a lo mejor para un pequeño pueblo, y a partir de ese momento ese pequeño pueblo para mí sería el centro de Cuba y del mundo. Porque esa es la vocación, y pienso que es lo que nos han enseñado, y que es lo que ha querido enseñarnos la Revolución, y particularmente Fidel.

Ceremonia de celebración por los 492 años de la Ciudad

¿Pero qué nos hacemos ante un ciclón, por ejemplo, tal y como están las cosas? Por eso hace falta que toda la ciudadanía coopere, y que las nuevas leyes que se tomen, las nuevas disposiciones, sean un apoyo a la iniciativa de las personas para construir y para salvar la ciudad. Y cuando digo para construir, digo para hacerlo bien, porque se van entronizando modelos de construcción lamentables. Hace falta una acción más enérgica de los que tienen que proponer esos modelos, y decir: esto se hace así, esto sería mejor así, quedaría más bonito así. Es la modista ante la mujer; es el sastre ante el hombre: “Mire, a usted le queda mejor esto que aquello; no obstante, yo hago lo que usted quiera”, pero siempre hay que sugerir.
Y yo creo que desde la posición de la Oficina del Historiador hemos tratado ─y la Oficina del Historiador es el Estado cubano─, hemos querido, en nombre del Estado y como parte del Estado, asumir la responsabilidad de reconstruir y poner un ejemplo de qué se puede hacer y cómo se puede hacer. Hay remedios de la Habana Vieja que no son aplicables en otra parte porque la arquitectura es distinta, la concentración humana aquí es muy grande, es muy desproporcionada con relación al territorio que ocupa el Centro Histórico, Patrimonio de la Humanidad.
Pero yo les diría a los habaneros que no pierdan la esperanza, que trabajen unidamente; que dondequiera que se encuentre una brecha para rehacer, para construir, que lo hagan; que siempre es más fácil demoler que levantar, que siempre es más fácil destruir monumentos que erigirlos, que siempre es más fácil cuestionar que afirmar y comprometerse. Que yo creo que ha llegado la hora y es el momento, ante esta conmemoración de la Ciudad, de pensar de esta manera, y de apoyar al gobierno de la Ciudad de La Habana en toda iniciativa conducente a modificar esta presión que hay sobre nosotros.

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Historiador de la Ciudad de La Habana 2011
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