La Habana celebra su 492 aniversario

noviembre 23, 2011

Por Gladys González
Fotos Alexis Rodríguez


Como cada año en vísperas del aniversario de la fundación de la otrora villa de San Cristóbal de La Habana, esta ciudad patrimonial reedita una de sus más arraigadas tradiciones: la de celebrar la fecha con las tres vueltas mágicas a la ceiba que recuerda a aquella bajo la cual se efectuó la primera Misa y Cabildo hace 492 noviembres.
La ceremonia de celebración comenzó con la peregrinación de escolares y habaneros junto a Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, quienes recorrieron la Plaza de Armas desde del antiguo Palacio de los Capitanes Generales hasta el Templete, en un simbólico acto que localiza en el lugar primigenio las Mazas del Cabildo.


El Templete, monumento neoclásico, erigido en 1828 en el lugar donde el 16 de noviembre de 1519 los colonizadores españoles crearon  la quinta villa en la Isla, fue testigo -cómo aseguró Eusebio Leal- de la fidelidad y la grandeza de La Habana. Su esplendor que el tiempo no podrá herir ni dañar. Si se ven en la ciudad los símbolos de decadencia, si se ven en ella las quebraduras y los daños del tiempo, nosotros no lloraremos sobre el pasado y las estatuas caídas. No me conformaré nunca con eso… No hay un solo día en que con cólera o alegría luchemos por levantar una piedra, volver a erigir un techo, enderezar un tejado y predicar una causa que a veces parece perdida…”
“Me complace pensar –continuó- que soplamos sobre la ciudad vida. No tratamos de embalsamarla, ni de matarla, al contrario. Los niños de las escuelas representan una continuidad promisoria”.
En el sitio fundacional el Historiador de la Ciudad confirmó que “celebramos el aniversario 492 con cosas acumuladas en el tiempo: fruto de la obra de incontables generaciones y acontecimientos que tienen que ver con cultura, las artes, la ciencia, la música, arquitectura, el urbanismo, hechos políticos, de armas y de insurgencia civil, acontecimientos memorables…”
Luego, siguiendo la tradición, centenares de personas dieron tres vueltas en silencio al gran árbol y soñaron con la realización de sus más acariciados deseos. Una manifestación de cómo los que habitan en esta ciudad, celebran ese espacio vital de realización, diálogo y confrontación constantes que se inscribe en el mapa identitario de los habaneros. Eso que no tiene explicación porque como confesó Leal no es posible explicar la poesía que es como la sal de la vida. “Es indispensable dar la vuelta pidiendo que en esa espiral el tiempo nos de la mano y nos reconciliemos con él, teniendo la certeza de que solo se puede acceder al futuro desde el pasado”.

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Historiador de la Ciudad de La Habana 2011
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